Cuando ser menor no es suficiente.

Ángel Madero.

Presidente de la Federación Andalucía Acoge.

En este año celebramos los 60 años de vigencia de la Declaración Internacional de los Derechos Humanos y casi 30 desde la firma de la Convención Internacional de los Derechos del Niño, ambas ratificadas por España.

Sin duda la inmigración y el trato que se les da a las personas inmigradas son una buena piedra de toque para conocer si, además de ratificar los acuerdos, también se los creen.
Ahora hagamos un ejercicio de memoria y recordemos las declaraciones que hemos escuchado de los políticos o en los medios de comunicación, ¿de verdad se respetan estos derechos? ¿No es hora de que exijamos a nuestros gobiernos que cumplan lo que firman?
Como ejemplo podríamos tomar el de los/as menores extranjeros/as no acompañados/as, en los últimos tiempos estamos asistiendo a declaraciones que atentan directamente contra un principio que pensaba estaba consolidado, que todos los/as menores deben ser tratados en igualdad de condiciones, sin importar su procedencia.

Todas las medidas respecto de las personas menores de edad deben estar basadas en la consideración del interés superior del/la menor. Corresponde al Estado asegurar una adecuada protección y cuidado, cuando los padres y madres, u otras personas responsables, no tienen capacidad para hacerlo. Ningún otro interés puede imponerse, ni económico ni político. Sin embargo asistimos todos los días a la impunidad más absoluta al utilizar a los/as menores extranjeros/as no acompañados/as como armas arrojadizas en el debate político o como moneda de cambio en las relaciones entre estados o administraciones.
La última sinrazón son las peticiones por parte de algunos partidos, de cambiar las leyes existentes para "facilitar" la reagrupación de los/as menores, es decir, rebajar los niveles de protección de los que disfrutan los/as menores atendiendo a su origen. En otras palabras, como en la actualidad se están violando, en ocasiones, las leyes de protección y como consecuencia se están encontrando con decisiones judiciales contrarias, la propuesta es cambiar la ley para que se pueda actuar impunemente.

Para empezar a cumplir con los mínimos exigibles en la atención de los menores, no tendríamos ni siquiera que cambiar la ley, tan solo deberíamos cumplirla o dejar de aplicarla de manera restrictiva y acabar con interpretaciones negativas que olvidan que todos los derechos deben ser aplicados a todos los/as niños/as, sin excepción alguna.
Yo aun creo que es posible vivir en un mundo donde se le reconozcan los derechos a cualquier persona, sin importar de donde venga, y creo que debemos comenzar por no permitir que se vulneren los derechos de los niños y niñas, sean de donde sean, desde la niña de Rajoy hasta los menores no acompañados.

Utzi erantzuna

Zure e-posta helbidea ez da argitaratuko. Beharrezko eremuak * markatuta daude