¿CÁMARAS EN SAN FRANCISCO?. ¡NO EN NUESTRO NOMBRE!

El Ayuntamiento ha decidido colocar en las calles más céntricas del barrio de San Francisco una veintena de cámaras de vigilancia con el objeto, dicen, de disminuir el número de delitos que se producen en la zona. Dicen, también, que dicha actuación responde a una demanda del vecindario que mayoritariamente aprueba su colocación.

Desde la Coordinadora de Grupos de Bilbao la Vieja San Francisco y Zabala que reúne a una veintena de grupos sociales y vecinales de la zona, queremos hacer público nuestro posicionamiento crítico ante dicha medida, así como mostrar la posición de una parte importante del vecindario que rechaza su colocación y no quiere ser coartada para actuaciones municipales que nada tienen que ver con la rehabilitación social y el desarrollo comunitario que nuestros barrios necesitan.

En el año 2009 concluirá el segundo Plan Especial para la rehabilitación de la zona. Tras ocho años del desarrollo de ambos planes, no parece que la situación de los barrios y de su vecindario haya mejorado demasiado, o más bien, a la luz de la iniciativa de las cámaras, pareciera que hubiese empeorado. Planes que han perseguido, entre otros muchos objetivos, dar una imagen de normalidad, diversidad y riqueza comunitaria alejada de los estereotipos habituales que se tienen en la ciudad de nuestros barrios. ¿Es ese el objetivo que tienen las cámaras en San Francisco? Muchos grupos sociales y vecinales vemos más bien que esta iniciativa no hace sino reforzar la imagen conflictiva y problemática del espacio que habitamos. Asunto que, más allá de contribuir al imaginario social que retrata nuestros barrios como un ghetto, en nada facilita la convivencia entre el vecindario e incluso hace que aumenten las sospechas y la desconfianza entre las personas y entre los grupos sociales.

Ciertamente no negamos que los problemas persisten en nuestros barrios y así lo hemos venido reiterando. Sin embargo consideramos que los problemas hay que saber definirlos para saber cómo atajarlos y no nos parece que las cámaras de vigilancia sean la respuesta a algunos de estos problemas. De hecho existen problemas de convivencia en nuestras calles, en las comunidades vecinales y en muchos hogares. Pero lo son de convivencia, no de delincuencia, por molestos y persistentes que lo sean. Estos importantes problemas no se resolverán con las cámaras y, sin embargo, las instancias municipales no hacen sino referirse a ellos como si de problemas de delincuencia se tratasen, cuando lo son sociales y de convivencia ciudadana. ¿Qué medidas y actuaciones han previsto los Planes Especiales en relación a estas problemáticas? ¿Qué recursos económicos, técnicos y humanos han puesto las instituciones para avanzar en su solución? Más bien pocos, a tenor de la situación que se vive en nuestros barrios tras años de intervención institucional.

Existen problemas y conflictos de carácter delictivo. Tampoco lo negamos. ¿Los resolverán las cámaras de vigilancia? Aparte de demostrar que hasta ahora la ineficacia de las actuaciones policiales ante estos hechos ha sido evidente, no pareciera que esta iniciativa pueda terminar con las conductas delictivas en la zona. En todo caso, se trasladarán calle arriba o calle abajo o, quizás, a algún barrio cercano. Este tipo de medidas no hacen en el fondo sino esconder los problemas, enmascararlos, confundirlos… Medidas, por cierto, de un alto coste económico y de muy poca eficacia social para los problemas que soportamos en nuestros barrios.
La persistencia del tráfico de determinadas drogas ilegales, actuaciones violentas contra las personas, robos en comercios y viviendas… no son sino el reflejo de una problemática mucho más honda, compleja y casi enquistada que vivimos en nuestros barrios. Es la problemática de años de abandono y de medidas cuando menos insuficientes por parte de las instituciones. Es la problemática de la falta de recursos educativos, sociales, de empleo, etc. que son los realmente necesarios para construir unos barrios y un futuro más digno para sus habitantes. Es la problemática que golpea con mayor intensidad a los sectores más débiles de nuestros barrios: a quienes tienen dificultades para su subsistencia, para encontrar una vivienda digna, para encontrar un empleo que no sea precario o en la economía sumergida. Es la problemática de muchas personas mayores, jóvenes, mujeres, que malviven cotidianamente.

Las cámaras de vigilancia tal vez tranquilizarán a determinados sectores políticos, mediáticos, sociales e incluso a una parte del vecindario, pero ¿alguien cree que contribuirán a solucionar los problemas que realmente existen en nuestro entorno?. Y si no lo solucionan ¿cuál será la siguiente iniciativa municipal?

Finalmente, no queremos pasar la oportunidad de denunciar que este tipo de medidas vulneran la libertad y la privacidad de las personas. Quienes vivimos, trabajamos, nos organizamos, disfrutamos de nuestro ocio… en nuestros barrios, no queremos ser vigilados constantemente. Tenemos derecho a nuestra intimidad en medio de una comunidad que no puede coartar la libertad de las personas, sino que debe potenciar la interrelación y la convivencia positiva para mejorar la calidad de vida de todas las personas.

Tal vez resulte paradójico, pero ¿qué harán con las imágenes de las iniciativas que pongamos en marcha para denunciar la colocación de estas cámaras?, ¿identificarán a quienes pongamos, por ejemplo, carteles críticos con esta medida?

Coordinadora de grupos de
Bilbao La Vieja, San Francisco y Zabala

Personas de contacto:

Fernando Lasuen 946 36 27 25 (mañanas)
944 15 53 81 (tardes)

Patxi Manrique 650 88 99 68

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